Juanes
martes, 21 de abril de 2015
domingo, 9 de marzo de 2014
Welcome to my blog
Bienvenidos a mi blog, será un espacio animado, divertido, informado, lleno de noticias de tecnología, con informaciones dirigidas hacia la educación y lo mas importante, con pildoritas para reforzar valores en nuestra esencia juveniles.
Bienvenidos a mi blog, será un espacio animado, divertido, informado, lleno de noticias de tecnología, con informaciones dirigidas hacia la educación y lo mas importante, con pildoritas para reforzar valores en nuestra esencia juveniles.
¿Por
qué se rajan en lectura nuestros niños?
Expertos
analizan las causas y dan consejos para 'enamorarlos' de los libros.
Los resultados del
último Estudio Internacional de Competencia Lectora (Pirls, por su sigla en inglés),
publicados esta semana, volvieron a arrojar un dato desalentador: 6 de cada 10
alumnos de primaria en Colombia tienen problemas para entender textos
complejos; por esa razón, comprenden mejor escritos literarios que informativos
y sus niveles de asimilación siguen siendo bajos.
Según los expertos,
hay razones para preocuparse por esta persistente debilidad, toda vez que esta
competencia es definitiva en su desempeño escolar y desarrollo personal. Ante
semejante panorama vuelve a surgir la inquietud en torno a la forma como los
niños entran hoy en contacto con la lectura.
Para empezar, cabe
decir que ellos son lectores por naturaleza; por eso, es importante dejarlos
jugar con las palabras. Cuando su creatividad fluye en una narración oral y
luego se les permite plasmarla en el papel, aprenden que leer y escribir son
actividades útiles y agradables.
Este paso, esencial
en el proceso de aprendizaje, muchas veces se omite. A los pequeños se les
escucha poco y rara vez tienen con quién compartir la representación que tienen
sobre el mundo, lo cual es un problema, pues la oralidad y la lectura en voz
alta hacen que el cerebro se acomode a la complejidad de un discurso.
Y es que, con
cierta frecuencia, el concepto de lectura ha quedado relegado al reconocimiento
de las letras del alfabeto. Para Neyith Ospina, directora de la licenciatura en
Pedagogía Infantil de la Universidad Javeriana, “en ese afán de que los niños
aprendan a leer y a escribir antes de los 6 años los docentes no se preocupan
por la comprensión de lectura sino por la decodificación”.
A eso hay que sumar
la entrada infeliz que muchos niños tienen en la lectura y la escritura, algo
en lo que pecan padres y docentes. Fabio Jurado, coordinador de la línea de
investigación en lenguajes y literaturas de la Maestría en Educación de la
Universidad Nacional, señala que uno de los errores más frecuentes es la
“inoficiosa” insistencia en enseñarles las partes de la oración sin contexto,
muchas veces distanciadas del lenguaje que se usa en la casa, en la calle o en
el colegio. Y lanza una sugerencia: “¿Qué tal si se les pide grabar la
conversación entre un comprador y un vendedor en la plaza de mercado y luego
analizar la gramática de ese lenguaje?”.
A juicio de Rosa
Julia Guzmán, directora de la maestría en Pedagogía de la U. de la Sabana,
también son errores el ejercicio repetitivo de las planas (que algunos papás
usan como castigo) y confundir la comprensión de lectura con la memoria. “No
podemos seguir trabajando la lectura para aprobar grados, sino para afrontar la
vida y descubrir lo que somos”, agrega Jurado.
Crear el hábito
El lector se
construye en un horizonte, en una perspectiva; no se puede leer por deber ni
por obligación. Hay que leerles a los niños en voz alta, comentar la lectura y hacerles
preguntas sobre ella. Este ejercicio de discusión afianza la comprensión. Puede
ser un cuento, una fábula, una historia de ficción o un poema.
Eduardo Escallón,
director del Centro de Español de la Universidad de los Andes, advierte que en
este ejercicio de lectura acompañada los adultos deben llevar al niño a tomar
conciencia de todos los elementos explícitos e implícitos que le dan sentido al
texto: leer implica saber de qué habla el texto, confrontar lo que dice con
conocimientos previos en el niño y contrastar esa información con otros textos.
Así las cosas,
desarrollar la capacidad de análisis, reflexión y argumentación de los niños no
es un problema que atañe solo a los docentes del área de lenguaje. Les compete
a los padres de familia y a los maestros de las diferentes áreas del
conocimiento; entender cada disciplina del saber implica entender los textos de
esta disciplina. “La comprensión de lectura nos concierne a todos”, puntualiza
Escallón.
El hábito empieza a cultivarse en casa
Permítales el contacto con los libros desde los primeros
años. Léales en casa, en voz alta.
Llévelos a bibliotecas y déjelos elegir textos de su
agrado.
Al leer, ayúdelos a
identificar el planteamiento del autor, los argumentos que usa y las ideas
principales. También, a jerarquizar, a organizar la información y a relacionar
un párrafo con otro.
Cuando trabaje en comprensión de lectura, invítelo a que
critique, proponga, opine y defienda sus ideas sobre lo que lee. Que llegue al
texto con preguntas para así discutir el escrito con él.
Permítales
relacionar el contenido del texto con lo
que les pasa en la vida cotidiana.
El papel de los profesores
Los profesores
también tienen una gran responsabilidad en el tema. “Es necesario que el
Gobierno vincule los resultados de estas pruebas con la formación de los
docentes”, sugiere Fabio Jurado, director de la maestría en Educación, de la
Universidad Nacional.
ANDREA LINARES
Redacción Vida de Hoy
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